dissabte, 9 d’abril del 2016
LA DUCHA
Llorar es bueno. Dejar que el corazón se abra y suelte su dolor como las nubes cuando se abren dejando paso a la lluvia.
Es como una ducha interior. Las lágrimas arrastran la angustia con ellas y la sacan de nuestro cuerpo.
En algunos momentos, el llanto es la única manera de liberar la tensión que llevamos dentro y es necesario dejarlo salir, sino los sentimientos nos inundan por dentro ahogándonos poco a poco.
Cuando la vida se vuelve complicada hasta un punto en el que no parece haber salida, llorar es una medicina. Igual que la ducha es necesaria para el cuerpo, la lágrimas son vitales para nuestro bienestar, para poder enfrentarnos a los retos de una manera tranquila y eficiente.
Y de pronto, cuando ya parece que has soltado todas las lágrimas que llevabas dentro, y empiezas a tranquilizarte, ves llorar a las personas que quieres por el mismo motivo por el que estuviste llorando y ya no lloras, pero te quedas sin palabras porque vuelves a sentir dolor y sabes que, cuando vuelvas a estar sola, volverás a llorar desconsoladamente.
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