divendres, 1 d’abril del 2016

EL DESTINO



Cuenta una leyenda que un hilo rojo nos une con otra persona con la que estamos predestinados a encontrarnos y con la que tendremos una relación especial a lo largo de nuestra vida. El hilo se estirará cuando el destino nos separe y se encogerá cuando nos acerque, pero nunca, nunca llegará a romperse.

 Ayer tropecé con un chico al que hacía años que no veía. Y de repente, volvieron a mi memoria los recuerdos de cuando le conocí hace treinta y cuatro años cuando yo no era más que una adolescente ilusa y soñadora. Por la noche soñé, como otras muchas veces, que le buscaba por el barrio. 

La primera vez que le vi, pensé que en el mundo no podía existir hombre más guapo que aquél. Y desde ese momento, aunque el enamoramiento juvenil se fue desvaneciendo, siempre fue mi amor imposible, platónico o como queráis llamarle. Él tonteó conmigo pero nunca llegamos a ser nada más que amigos circunstanciales. La vida se ha empeñado en que nos vayamos encontrando cada cierto tiempo, como si no quisiera que nos olvidáramos el uno del otro, a pesar de que cada uno seguimos con nuestro camino. 

Y me pregunto si algún día el destino dejará que por fin nuestro encuentro sea algo más que una circunstancia y el hilo ya no vuelva a estirarse nunca más. Aunque han pasado más de treinta años cuando nuestras miradas coinciden algo sucede, algo imperceptible para el resto de la gente pero que estoy segura que él siente también. Es una sensación extraña. Por qué después de tanto tiempo sigue sucediendo? Es el hecho de que quedó algo pendiente entre nosotros? O simplemente es una broma que el destino se ha empeñado en gastarnos?






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