dimarts, 27 de setembre del 2016
EL RUIDO DEL SILENCIO
Hace ya un tiempo que sufro algo llamado tinnitus. Se trata de tener ruido en la cabeza. Un sonido, como un pitido sordo, que es constante y que se hace más notable cuando hay silencio a tu alrededor. Algunas veces hay una subida de volumen momentánea y luego regresa a su volumen normal. Ese ruido hace que en algunos casos no escuche bien otras cosas. De momento, no hay solución médica para ello así que es una condena, con toda probabilidad, para lo que me quede de vida.
Y sí, es una condena. Sobretodo para alguien que como yo adora el silencio. Para mitigarlo suelo escuchar música o poner la televisión. Es una forma de distraer mi aparato auditivo y concentrarlo en otra cosa que no sea esa molesta melodía que día y noche me atormenta.
Echo de menos los momentos de silencio absoluto. El ruido me altera, me pone nerviosa, me desestabiliza... Pero no tengo otro remedio que aceptar que está ahí y por más que me moleste no puedo hacer nada.
dissabte, 17 de setembre del 2016
TE ECHO DE MENOS
Te echo de menos, por Esther Arranz
Le echo mucho a faltar
hay un vacío en mi casa
pues mi niño echó a volar
sin apenas tener alas.
Le echo mucho de menos
hay un vacío en mi alma
y aunque no está muy lejos
es como si estuviera en Alaska.
Hay una habitación vacía
aunque cosas suyas aún guarda
añoro tanto su risa
la forma en que me llama mama.
Sé que se ha hecho mayor
pero siempre será mi niño
es el pequeño de los dos
el pequeño de mis hijos.
Le echo tanto de menos
temo que le hagan daño
a mi mente vienen recuerdos
de estos diecinueve años.
Mi niño se hizo hombre
mi pequeño, a veces tan rebelde
tan frágil, tan noble,
tan sensible pero valiente.
Siempre será mi peque
que tantas lágrimas me ha costado
y aunque de mi ya se aleje
siempre estaré a su lado.
divendres, 16 de setembre del 2016
LA DOBLE VIDA
Hoy en día tengo dos vidas.
Una es la vida real. Actualmente es una vida solitaria, introspectiva... Una vida en proceso de recuperación de golpes pasados. Una vida en la que busco mi sitio, mi camino... Una vida en la que intento asumir por mi misma que estoy en plena madurez premenopáusica y en lo que eso supone. Una vida en la que hay días que el dolor de mi cuerpo y la fatiga me hacen casi imposible concentrarme en nada y aún así intento hacer cosas aunque sean pocas con tal de no sentir que ya no sirvo para nada. En esta vida soy una mujer que está algo perdida y que muchas veces no sabe hacia dónde encaminar sus pasos.
La otra es la virtual. Esa donde hablo con un montón de gente que nunca he visto en persona pero que me hacen compañía sin saberlo. Una vida en la que intento encajar, en la que intento estar al día, en la que me busco por si acaso me encuentro... Una vida en la que la gente se aprovecha del anonimato para algunas veces comportarse como salvajes desalmados sin empatía ni corazón. Una vida en la que la gente se esconde para dejar ir sus instintos más básicos sin que nadie les pueda señalar con el dedo. Una vida en la que algunos días me siento a gusto y otros desearía apagar y salir corriendo.
Y yo me pregunto: qué hacíamos antes de la existencia de internet cuando queríamos huir de la vida real? Creo recordar que recurríamos a la playa y a la montaña, a las reuniones con amigos... Sí, eso se sigue haciendo, pero pasamos demasiado tiempo en la vida virtual. Al menos yo, lo reconozco. Me refugio en ella para olvidar que en la real me siento demasiado sola. Y algunos pensarán al leer esto que yo misma he buscado esta soledad. Quizás, y sólo quizás tengan razón. Pero no quiero compañía a cualquier precio. Así que me quedo con mi solitaria vida real y una vida virtual para calmar esa sensación de abandono y soledad.
dijous, 15 de setembre del 2016
QUÉ COSAS
Qué cosas tiene la vida! Verdad? Estamos viviendo la peor época de las que recuerdo desde que nací hace casi cincuenta años. El mundo se tambalea por todos lados: demasiados egoísmos, demasiados intereses, demasiada hipocresía...
El planeta está absolutamente podrido y el problema es que no hay cuchillo capaz de liberarlo de la podredumbre. El afán por llenarse los bolsillos es tan poderoso que nadie con autoridad suficiente está dispuesto a sacrificar sus intereses por eliminar los gusanos del sistema.
Parece que a nadie le importan las aberraciones que se cometen en el mundo en nombre de las religiones o de la política. La gente se muere, la gente se mata, la gente abusa de otra gente y a nadie parece importarle.
Los medios informativos intentan distraer nuestra atención dando relevancia a cosas que no la tienen para que no seamos tan conscientes de la realidad que nos rodea, para inmovilizarnos, para frenar nuestros impulsos de protestar contra el abuso de poder de nuestros gobiernos.
El problema es que esta situación se contagia a las relaciones entre las personas. Nos estamos volviendo más egoístas, más individualistas... El yo gana al nosotros por goleada. Ya no se encuentran personas dispuestas a luchar por un amor porque siempre se anteponen intereses personales.
Y yo me pregunto cada noche si habrá forma de que el día de mañana sea un poco mejor, si podré hacer alguna cosa para que alguien esté dispuesto a luchar por amor conmigo y por mí. Porque, para qué nos vamos a engañar, si hay alguien a tu lado, caminando contigo, cogiéndote de la mano, convirtiendo los momentos de incertidumbre en momentos de mágica pasión, los males se ven menos malos, incluso se pueden llegar a disfrazar de arco iris.
dimecres, 7 de setembre del 2016
ALGUNAS VECES
Algunas veces te encuentras como si te hubieras perdido en un bosque. No ves más que árboles enormes que te ocultan lo que hay al otro lado. No hay un camino despejado delante de ti, sólo un montón de huecos llenos de hierbajos. Y así, perdida, vas probando hueco a hueco a ver cuál es el que te lleva a la luz. Pero parece que el sendero correcto se esconde, no hay forma de dar con él, y la desesperación y la frustración se van acomodando en tu interior agotando tus fuerzas.
Es en ese momento, cuando ya exhausta, te sientas en el suelo. Miras a tu alrededor y observas que el sol se está ocultando y llega la profunda noche. Y tú allí, perdida y sola, abrumada por el miedo de tener que pasar la noche en el bosque, no sabes qué hacer.
Y cuando parece que ya no hay otra salida que dormir en ese lugar frío y oscuro, un rayito de sol aparece entre las ramas mostrándote un camino que hasta ese momento no habías visto. Entonces te sientes renacer. Tus fuerzas se renuevan y emprendes ese nuevo reto con la ilusión de un niño. Aunque algunas veces han de pasar varias noches y varios días para que se nos muestre la salida y, cuando por fin llega el momento apenas nos quedan energías para poder afrontar un nuevo proyecto.
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