dimarts, 31 de maig del 2016
REALIDAD O FICCIÓN
Cuando uno escribe deja volar la imaginación y, aunque haya parte de inspiración en las experiencias vividas, y siempre y cuando no se constate que se trata de una historia real, los relatos escritos en cualquier medio son ficción.
Partiendo de esta premisa, yo puedo contaros historias de fantasía, sólo vividas en mi mente, en un mundo paralelo donde los límites son inexistentes, en los que la moral y la ética no tienen los mismos valores que en la vida real.
Evidentemente, cada escritor decide hasta dónde quiere llegar en sus textos. Cada uno establece las formas, el vocabulario, y cómo quiere hacer llegar al lector su historia.
Así, novelas como "Cincuenta sombras de Grey" o "El juego de Gerald" nos presentan personajes y vivencias que a algunos les pueden parecer inmorales o simplemente el hecho de conocer el tipo de relato que es ya les condicione a la hora de escogerlo para leer.
Pero los gustos son amplios y variados y al que le gusta el jamón pueden no gustarle las gambas, y viceversa. Y la lectura de esos libros no convierte al lector en un degenerado o un bicho raro. Si el libro se escribió fue para ser leído.
Y teniendo en cuenta ese hecho, cuando alguien que goza escribiendo se enfrenta a su teclado y a la pantalla del ordenador suelta su mente y deja salir en cascada palabras, ideas, historias, experiencias, todo entremezclado para dar forma a la historia que acabamos leyendo. Y lo que sale de allí es una obra de arte, de mejor o peor calidad, pero una obra de arte al fin.
dijous, 26 de maig del 2016
UN POEMA
Te echo de menos, por Esther Arranz
Te echo de menos
Siento mi corazón partido
Mi alma rota en dos
Todo mi mundo perdido.
Echo de menos tu boca
Tus apasionados besos
Tus manos, tu aroma
Tu lengua, tus dedos.
De menos echo tu risa
Tus masajes, tu voz
Añoro mucho tus caricias
Y de tu cuerpo el calor.
Ya no te tengo cerca
De mi lado ya te has ido
Tu nombre aún resuena
Aún escucho tu latido.
Te echo mucho de menos
Y aunque ya no estás aquí
Serás siempre el desvelo
De este corazón infeliz.
LA AUSENCIA
Cuando una relación se acaba, aún a sabiendas de que era la mejor solución, queda una sensación enorme de vacío.
Sabes que no te va a escribir pero sigues mirando el móvil esperando un mensaje. Y aunque estás segura de que sería una tontería volver a intentarlo, sientes la tentación de decirle cuánto le echas de menos, que todavía le amas y que estás segura de que nunca podrás amar a nadie como le amaste a él.
Escuchas una y otra vez aquellas canciones que una vez tuvieron un sentido especial, que te traen a la memoria sensaciones que un día te hicieron temblar de emoción, que te devuelven las lágrimas a los ojos y el dolor al corazón.
Pero poco a poco esa ausencia se irá diluyendo... Un día, sin que te des cuenta, ya no acudirá el llanto ni el dolor. Quedarán los recuerdos, las experiencias, y al recordarlos, una sonrisa saldrá de tus labios y te dirás a ti mismo que fue bonito mientras duró, que nunca podrás olvidarle, pero que ya forma parte de tu pasado.
Y quizás en algún momento vuelvas a llorar al rememorar aquellos días, pero ya no habrá dolor ni vacío. Sólo quedará el recuerdo de un amor que un día lo fue todo y ahora ya no es nada.
dissabte, 21 de maig del 2016
LA MUÑECA
Ahora no soy una mujer caprichosa. No voy a la peluquería más que una o dos veces al año, no fumo, no bebo, no consumo drogas, no compro revistas, ropa la justa y zapatos pocos.
En algunos momentos, sí lo fuí. Compraba muchos videojuegos. Las aventuras gráficas eran mi debilidad. Compraba todas las que salían al mercado. En ese momento, no entendía por qué lo hacía. No tenía tiempo para jugarlas todas y, ahora después de un montón de años, aún conservo algunas que no pude terminar y otras que ni siquiera empecé.
Hace cosa de un año y por circunstancias que ahora no vienen al caso, comencé a coleccionar muñecas. Cada vez que llegaba una era una bocanada de ilusión. Abrir un paquete me devolvía a mis años de niña. Abrazar a cada una de las que han ido llegando a mi casa me distrae de todo lo malo que hay a mi alrededor.
Entonces comprendí por qué compraba los videojuegos. Eran la forma de evadirme de una realidad que me disgustaba, mi vía de escape...
Las muñecas son mi distracción ahora. Peinarlas, vestirlas, lavarlas... Son mi forma de salir corriendo por un rato de mis penas, de mis frustraciones, del dolor tan intenso que siento en este momento en que todo a mi alrededor parece desmoronarse.
Sólo mirarlas ya me proporciona parte de ese alivio que se hace tan necesario en momentos como éste. Y aunque a veces siento que las personas que me rodean no entienden por qué me gustan tanto e incluso llegan a reirse de mi afición, no conseguirán que cambie de idea.
dijous, 19 de maig del 2016
UNA HISTORIA
Hacía cerca de dos años que le había conocido. Al verle había sentido la necesidad de abrazarle, de besarle, de amarle... Se enamoró en el mismo instante en que le vio. Sí, existen los amores a primera vista. Él dijo que lo primero en lo que se fijó fue en sus ojos color turquesa...
Empezaron a hablar por whatsapp cada noche. Se comenzaron a conocer, a descubrir sus historias, sus secretos, sus misterios... Una mañana quedaron para tomar un café en una terraza y, por primera vez pudieron hablar sin teléfonos de por medio. Se gustaron mucho más... Y en la segunda cita, sus bocas se fundieron en un apasionado beso que más que un beso fue una tormenta de fuegos artificiales.
Hubieron más citas, más cafés, largas y bellas conversaciones, muchas cervezas, muchísimas risas, aunque las circunstancias familiares de cada uno convertían a sus encuentros en misiones casi imposibles.
Para ella se convirtió en algo más que en su pareja, era su mejor amigo, su confidente... Sentía que con él podía ser sincera y abrir su corazón sin miedo, sin embargo, él no era exactamente como ella había creído.
Ante las adversidades, él prescindía de ella. Prefería estar solo a compartir su sufrimiento con ella. Establecía un absurdo silencio absoluto dejándola a ella totalmente desolada.
Hubieron mentiras y silencios, demasiados silencios, aterradores silencios que hacían que ella cayera en la más honda de las tristezas. No entendía que él actuara de aquella manera. En lo bueno y en lo malo, decían, y sin embargo él parecía que no pensaba de esa manera.
Ella le ofreció muchas oportunidades de corregir sus errores. Le había dicho las cosas que no le gustaban de él, pero una y otra vez volvía a sus silencios que tanto la dolían.
Al final, ella se cansó de intentarlo. Estaba cansada de hablar sola con su teléfono y de no recibir contestación a sus preguntas. Estaba harta de esa estúpida sensación de soledad que la embargaba. Se cansó de darle ocasión de demostrarle ese amor que él decía que sentía por ella.
Y dejó de mandarle mensajes, dejó de esperar respuestas...
La tristeza se encargó de apoderarse de su corazón: había perdido a su amor y también a su mejor amigo. Demasiada pérdida para un solo corazón.
dimecres, 18 de maig del 2016
EL TELÉFONO
Recordáis cuando el teléfono era como un mueble más de cada casa?
Era aquel aparato que usábamos para comunicarnos con la familia y amigos. Hacíamos las llamadas justas ya que sino la factura subía con facilidad. Tenía aquel cable en espiral que se enroscaba constantemente y aquellos agujeros sobre los números en los que metíamos el dedo para marcar.
Las conversaciones telefónicas se producían en nuestro entorno, eran algo privado y nunca pensamos en la idea de que eso iba a cambiar.
Ha pasado ya mucho tiempo desde aquella época. Ahora los teléfonos sirven para muchísimo más que para hacer llamadas. Y su portabilidad hace de ellos un accesorio del que ya pocos pueden prescindir.
Hacer fotos, escribir mensajes instantáneos, jugar, identificar canciones... Si nos hubieran dicho cuando éramos pequeños que un teléfono nos cabría en el bolsillo y que íbamos a poder hacer todas esas cosas nos habríamos echado a reir.
Sin embargo, hoy en día ya nadie se sorprende. Pero es que además, ya no nos parece raro que alguien hable en el autobús a voz en grito por teléfono, dando la sensación de que su vida privada ha dejado de serlo y al susodicho le da absolutamente lo mismo. Incluso algunas veces se escuchan varias conversaciones a la vez. Y a mi que me da vergüenza hasta que suene mi móvil!
En fin, las nuevas generaciones se adaptan a lo que la tecnología les ofrece y todo lo que a nosotros (cuarentañeros casi cincuentañeros) nos extraña o nos parece raro a ellos les parece de lo más normal igual que a ellos les parecen extrañas las cosas que para nosotros eran normales.
dilluns, 16 de maig del 2016
EL MOMENTO
Nuestra vida está hecha de momentos. Momentos buenos, malos, dulces, románticos, patéticos, vergonzosos, inolvidables, tristes, felices... Algunos de esos momentos pasan a una dimensión desconocida donde se pierden para siempre. Otros nos persiguen durante todos los días del resto de nuestra existencia ya sea porque fueron muy importantes para nosotros o bien porque alguien se encarga de recordarlos una y otra vez hasta la saciedad.
A mí me gusta recordar los momentos dulces, aquellos que fueron fruto del amor: conversaciones, besos, caricias, abrazos, reconciliaciones... Y es a través de la música que vienen a mi memoria. Cada canción de mi lista de reproducción representa uno de esos momentos en los que los sentimientos emanaban por todos los poros de mi piel. Escuchar cualquiera de esas canciones me transporta a una época de mi vida y me recuerda aquellas sensaciones que me emocionaban.
Algunos me dirán de que eso es melancolía y que no es buena. Y lo sé. Y quizás para algunas personas no sea buena pero yo encuentro una especie de confort rememorando la ternura, el cariño, la pasión, el amor que había en esos momentos y que a veces echo tanto de menos.
diumenge, 15 de maig del 2016
EL VIAJE
Cuando pienso en la muerte, me la imagino como un viaje de aventuras, uno de esos en que vas al aeropuerto sin saber qué avión vas a coger, desconociendo el destino al que te va a llevar el vuelo.
A veces, marchas sin preparar el equipaje, de repente te embarcas en el primer barco que pasa, dejando a todos con el corazón encogido puesto que te vas sin previo aviso.
En otros casos, hay tiempo de sobras para hacer las maletas, incluso para deshacerlas y volverlas a hacer. Una y otra vez metes y sacas la ropa puesto que no sabes a dónde vas y tienes dudas acerca de qué debes empaquetar y qué debes dejar en casa.
En esos últimos, las sensaciones de los que nos rodean son contradictorias. Por una parte, la ansiedad de ver el agotamiento que produce hacer y deshacer el equipaje. Por otra, querríamos ayudar con las maletas pero no sabemos muy bien cómo, lo que produce una profunda tristeza.
Me gusta pensar que cuando morimos podemos, por fin, visitar los lugares a los que en vida no pudimos viajar. Prefiero pensar en que es una aventura a imaginarla como el fin de cualquier película.
LA ESENCIA
Dicen que el ser humano se distingue del resto de seres animados porque tiene algo llamado alma.
El alma, para mí, es como el olor. Cada persona tiene el suyo propio, algo que impregna su ropa, su cama, su hogar... Todos los olores que emanamos son distintos aunque sólo sea por pequeños detalles.
Mientras estamos en este mundo, nuestra esencia perfuma a los que están a nuestro alrededor. Y según sea ese perfume, acercamos o alejamos a los que se nos acercan.
Asímismo, según sea nuestra alma de buena o mala, influimos en nuestro entorno y, evidentemente, provocamos atracción o rechazo dependiendo de las ondas que emitimos.
Cuando una persona abandona esta vida, su aroma vital sigue estando presente en su entorno porque quedó impregnado de su esencia y, del mismo modo, aunque su cuerpo físico ya no está visible, su alma sigue viva, se puede sentir en cada rincón en el que pasó sus días terrenales.
Así, la muerte no es más que el fin del cuerpo físico. El resto queda vivo entre nosotros.
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